Personalmente no le hago feo a ningún género, aunque los deportivos y los de ir pegando tiros en primera persona sean no sean de mi predilección, por el otro lado los juegos de estrategia por turno (tipo Fire Emblem) y de rol japoneses me gustan particularmente; lamentablemente esta generación de consolas está siendo bastante discretita con la cantidad y calidad de lanzamientos y aún más lamentable es que como de costumbre buena parte de los títulos se quedan por el camino y no tocan tierras europeas… pero vete tú a saber gracias a qué alineación interdimensional, Nintendo Europa ha decidido traer a estas tierras 3 juegazos que tenían olvidados por Japón, 2 RPG de calidad sobresaliente, Xenoblade y The Last Story; y un juego de acción con tintes de RPG muy entretenido (Pandora’s Tower, ya os hablaré del título otro día).
El primer título de ese trío en estar a la venta es Xenoblade (para los otros dos hay que esperar hasta el 2012), obra de Monolithsoft, compañía de la que pocos trabajos han llegado a Europa (a bote pronto, Xenosaga episodio II para PS2, Disaster: Day of Crisis para Wii y el mencionado Xenoblade) pero cuya pericia en el género de los RPG está fuera de toda duda, como demuestran la trilogía Xenosaga (PS2), los dos Baten Kaitos (GameCube) e incluso otros títulos de menor calado como los dos Endless Frontier (DS), Soma Bringer (DS) o incluso Dragon Ball Z: Attacks of the Saiyans (DS). A falta de jugar más, tras 3 horas y pico, todo apunta a que lo han vuelto a conseguir y han conseguido otra genialidad del género.
Me gustaría comentarlo en condiciones una vez me lo termine, pero todo apunta buenas maneras con unos gráficos bastante buenos (lamentablemente, hay alguna que otra textura pésima por ahí escogorciando el conjunto), buen sonido y banda sonora; los diálogos están hablados tanto en inglés como en japonés (puedes elegir), aunque sólo las escenas importantes están dobladas, en el resto de escenas (como cuando hablamos con el primero que nos crucemos) sólo están en texto. Quizás los más curioso sean los combates, en este género son típicos los encuentros aleatorios contra enemigos y los combates por turnos… aquí las cosas son bien distintas, los monstruos y enemigos están siempre a la vista (algo que ya se ha visto en varios juegos) y podemos alejarnos y acercarnos como nos de la gana, de hecho, buena parte de los enemigos ni siquiera nos atacarán, estarán tranquilamente pastando o revoloteando por el campo y seremos nosotros quienes nos liemos a palos con los animalitos, aunque por supuesto también se da lo contrario, monstruos que nos ven desde 5 montañas más arriba y se lanzarán de cabeza a por nosotros. Seamos nosotros quienes iniciemos el combate o los enemigos, durante el combate nos podemos mover libremente (como si queremos salir corriendo, salvo que sea una de las batallas “fijadas” en cuyo caso habrán unos límites de los que no nos podremos ir) y nuestro personaje atacará automáticamente (siempre que el enemigo esté dentro del rango de acción) sin que nosotros tengamos que pulsar ni elegir nada (más allá de indicar que quieres combatir) todo en tiempo real, sin ninguna pausa; si queremos hacer algún ataque especial o hechizo, entonces sí deberemos elegirlo de una lista para que acto seguido lo realice, pero estos ataques especiales o hechizos no gastan puntos de magia ni nada raro (al menos por ahora, sólo tienes tu barra de energía), sino que cada uno (por separado e independientemente) se van rellenando según nuestro personaje ataca normalmente y una vez los empleas se tienen que volver a rellenar, esto implica que nunca te puedes quedar sin poder hacer tal o cual cosa, pero por otro lado, tampoco puedes hacer 5 curaciones seguidas. En los combates podemos tener aliados ayudándonos, pero estos operan independientemente de ti y sólo podrás orientarlos (cada uno a lo suyo, todos a por el mismo, etc.). En resumen, parece un sistema de juego bastante novedoso en su conjunto.
Lo dicho, a falta de poder dedicarle unas pocas horas más, todo pinta a que es un título recomendable al 100%.